Todos, de alguna manera, tenemos un impacto sobre el planeta. Nuestro estilo de vida actual, sin embargo, está haciendo que este impacto sea cada vez mayor. Es decir, estamos dejando una huella cada vez más grande y estamos agotando la capacidad de la Tierra de regenerar los recursos que nos ofrece. Sin embargo, estamos a tiempo de reducir nuestra huella y de hacer algo por nuestro planeta!
El Cambio Climático es innegable y evidente. La temperatura media de la superficie terrestre ha subido más de 0,7°C desde los últimos años del siglo XIX. La razón principal de la subida de la temperatura es el proceso de industrialización, y, en particular, la combustión de cantidades cada vez mayores de petróleo, gasolina y carbón, la tala de bosques y algunos métodos de explotación agrícola. Estas actividades han aumentado el volumen de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en la atmósfera, sobre todo de dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O). Estos gases se producen naturalmente y son necesarios para la vida en la Tierra puesto que impiden que parte del calor solar regrese al espacio; sin ellos no sería posible la vida en la Tierra. Pero cuando el volumen de estos gases aumenta considerablemente, provocan temperaturas artificialmente elevadas y cambian el clima.
La energía y los cambios en el uso del suelo son dos factores predominantes en las emisiones de gases de efecto invernadero. Por ejemplo, un gran porcentaje de la electricidad que utilizamos a diario se produce quemando combustibles (petróleo, carbón y gas natural), con la consiguiente liberación de gases, como el CO2, que provocan el mencionado efecto invernadero que está recalentando el planeta. De modo que se hace necesario un cambio en el modelo de construcción actual que fomente el uso de energía renovable y más limpia, y que a la vez proporcione confort y elegancia en el diseño. Cada uno de nosotros puede ayudar a contrarrestar los efectos del cambio climático con pequeños cambios desde el hogar.
